Un acto histórico marcó el cierre de una semana inolvidable. La presencia del presidente venezolano Hugo Chávez y de su par cubano Fidel Castro, significaron una oleada de aires revolucionarios, que aportan en la construcción de una voluntad transformadora. Las miradas del mundo se posaron en Córdoba, sede de heroicas luchas populares y desde ahora convertida en un lugar en donde la utopía se hizo presente. La Revolución Cubana y su ejemplo, que se renueva en todo el continente.
Un cartel con la leyenda "La integración es nuestra bandera antiimperialista", fue el telón de fondo del escenario que cobijó a Fidel Castro y a Hugo Chávez, los oradores de una noche que quedará, sin dudas, en el profundo recuerdo de las decenas de miles de personas que estuvieron allí presentes y en los millones que siguieron las transmisiones radiales y televisivas en todo el mundo.
Debajo, en el campo de deportes de la Universidad Nacional de Córdoba, la tierra reseca fue el lugar en el que durante varias horas se esperó por la llegada de los presidentes cubano y venezolano. Ambos venían de participar en la XXX Cumbre de Presidentes del Mercosur y su presencia en la ciudad se había convertido en la nota sobresaliente de la semana.
La figura de Fidel, a punto de cumplir 80 años de edad, representa un punto ineludible en la política mundial. ¿Quién es capaz de concitar la atención sobre sus palabras como lo hace Fidel? ¿Dónde hay otro líder que tenga las condiciones para ser él mismo significado y significante de un proceso histórico? ¿Cómo sintetizar tantos sentimientos que genera la presencia de un hombre que expresa a su vez a millones que en el mundo reflejan en su vida sus propias experiencias?
Un taxista decía, apenas terminado el acto, que había escuchado todo el discurso por la radio, pero que estaba indignado porque habían interrumpido la transmisión en "los últimos 24 minutos del discurso". ¿Cómo explicar que un trabajador de Córdoba, necesitaba compartir esos 24 minutos que le faltaron, con el hombre que compartió toda su vida con la idea y la construcción de la Revolución, que también le hablaba a él?
Hugo Chávez fue el primero en hablar y planteó que la dicotomía política es "socialismo o barbarie" al tiempo que renovó la convocatoria a la construcción de "un nuevo socialismo del siglo veintiuno".
Fidel Castro, por su parte, hizo un alegato en favor de la educación, marcó su posición sobre la propiedad (por si quedaban dudas, una verdadera lección de marxismo). Los dos discursos tuvieron varias interrupciones por aplausos y por muchas de las clásicas consignas: "Fidel, Guevara, la patria liberada"; "Olé olé, Fidel". Pero el silencio reinante durante gran parte de los discursos, sobre todo durante el de Fidel, habla a las claras de una atención por parte de los presentes, que se traduce en señal de respeto, admiración y profunda internalización de lo dicho.
En otro de los segmentos más aplaudidos de su discurso, que se extendió por casi una hora, Chávez recordó a Agustín Tosco, uno de los líderes del Cordobazo de 1969. Estaba prevista también la presencia del presidente de Bolivia, Evo Morales, pero el mandatario decidió regresar a su país a media tarde, y tomó el vuelo cuando estaba comenzando el acto. Bolivia atraviesa momentos de mucha agitación, entre un gobierno que acaba de asumir y está en camino de consolidar muchas transformaciones importantes, además de acercarse el comienzo del período de una Asamblea Constituyente, que intentará dotar al pueblo de ese país de una Carta Magna acorde a sus necesidades e intereses.
